| BIOGRAFÍA DE EMILIO HERRERA LINARES (1879-1967)
Su vida se divide en las siguientes 8 etapas: 1- Nacimiento de una vocación. Emilio Herrera Linares nace en Granada el 13 de febrero de 1879, en el seno de una familia burguesa de tradición militar, amante de la ciencia y el arte. Sus antepasados, militares de gran rectitud y probada fidelidad a los regímenes políticos establecidos en la convulsa historia política española del siglo XIX, marcarán su carácter y determinarán su actitud ante el deber y el honor. Ya en su infancia se despierta su interés por la ciencia. Su padre viaja a París con cierta frecuencia, lo que le permite conocer los adelantos técnicos y científicos. Compra y lleva a Granada artilugios e inventos y, con Emilio Herrera como ayudante, realiza experimentos y exhibe trucos de magia ante sus invitados. Entre otras novedades, trae a Granada, por primera vez, una exhibición aerostática. Así nacerá la pasión de Emilio Herrera por la Aeroestación. En 1896 prepara el ingreso a la Academia de Ingenieros de Guadalajara, consiguiéndolo en un tiempo sorprendentemente corto. Terminada la carrera, en 1901, recibe su primer destino, Sevilla. Sus últimos años en la Academia coinciden con el nacimiento de la Aeroestación española. La Aeroestación era conocida en toda Europa desde el siglo XVIII como espectáculo público, pero es a fines del XIX cuando comienza su utilización militar. En 1884, se crea en España el Servicio de Aeroestación y en 1901 se inician las Escuelas Prácticas de Aeroestación. Herrera realiza estos estudios un año después y, desde 1906, se dedica a la Aeroestación de forma definitiva, aunando interés científico y deportivo.
2- Los primeros pasos en la Aerostación. En 1905, realiza una ascensión en Burgos para estudiar un eclipse de sol, lo que le permite realizar su primer trabajo científico, un estudio sobre el fenómeno de las sombras volantes en las capas elevadas de la atmósfera. Participa junto con Fernández Duro en el Grand Prix Aerostático convocado por el Aero-Club de Francia y, tras un arriesgado vuelo París-Moravia, los participantes españoles quedan en 2º lugar, recibiendo el título de Caballeros de la Legión de Honor y adquiriendo gran popularidad en los medios de comunicación de la época. En 1906 participa en la Copa Gordon Bennett y es destinado a la Compañía de Aeroestación de Guadalajara. En 1908, participa en Alemania en la III Copa Gordon Bennett y tiene la oportunidad, junto a Kindelán, de ver una exhibición de los hermanos Wright. Este mismo año supera el récord de altura español en una ascensión. En 1909 contrae matrimonio con Irene Aguilera. El 27 de octubre de 1909 nace su primer hijo, José Herrera Aguilera, más conocido como Petere. Parte a la recién instalada Unidad de Aeroestación de Melilla, donde realiza trabajos de fotografía y dibujos topográficos del terreno sobre el globo que permiten dirigir el fuego de artillería y evitar ataques sorpresa del enemigo. Tras su regreso a Madrid, la estación de Melilla es desmantelada. El Estado Mayor ha quedado satisfecho de la utilización militar de la aerostación y decide utilizarla en futuras campañas, pero el desarrollo de la aviación condenará la aerostación con estos fines.
3- Nacimiento de la aviación militar española. Paralelamente, se está investigando las posibilidades de los dirigibles. En 1910, Emilio Herrera hace prácticas en el dirigible España, obra de Torres Quevedo. Pero, ante las dificultades, los altos mandos militares se decantan por la aviación y compran aparatos en Francia. Nace así la aviación militar española. La primera normativa al respecto fija las pruebas para la obtención del título de piloto y establece el primer aeródromo en Cuatro Vientos. Herrera, junto con Kindelán, Arrillaga, Barrón y Ortiz Echagüe, ingenieros de sólida formación científica y aeronáutica, forman, en 1911, la primera promoción de alumnos. Herrera alternará sus servicios en la Aeroestación de Guadalajara y en Aviación de Cuatro Vientos, donde es el profesor encargado de formar nuevas promociones de pilotos.
Igual que había ocurrido con la aerostación, la aviación se exhibe en ferias junto con otros espectáculos, se baten diferentes récordes y se experimenta sobre sus posibilidades como arma de guerra. Con este fin se crean los aeródromos de Tetuán y Melilla: el uso de la aviación en Marruecos servirá de ensayo para la gran guerra europea. Ü En 1913-14, Herrera participa en la segunda campaña aeronáutica en Marruecos. Este mismo año, junto con Ortiz Echagüe realiza una hazaña aérea: cruzan el estrecho de Gibraltar. Por ello reciben el nombramiento de Caballeros Gentil-Hombres de Cámara con Ejercicio de manos del Rey. Es ascendido a comandante por sus actividades en África y recibe varias condecoraciones. Desde el siglo XIX la ciencia española venía manteniendo una estrecha relación con el cuerpo de ingenieros militares. Esta circunstancia, unida al carácter personal de Emilio Herrera, determinará su ingente producción intelectual. A partir de 1915 abandona las hazañas deportivas y se concentra en el pensamiento especulativo. Frecuenta el Centro de Ensayos de Aeronáutica, el Laboratorio de Investigaciones Físicas, participa en los congresos de la Asociación para el Progreso de las Ciencias, conoce, estudia y difunde la teoría de la relatividad, por este motivo será uno de los promotores de la visita de Einstein a la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1923. Desde 1919 está vinculado a la Real Sociedad Matemática. En 1927 es miembro de la Real Sociedad Geográfica. En la década de los veinte ya ha elaborado, partiendo de Einstein, un modelo cosmológico propio sobre el que trabajará hasta el final de sus días. En 1916, es enviado al frente europeo para realizar un informe sobre el uso de la aviación en la guerra europea, especialmente de los bombardeos. En las dos décadas siguientes, Herrera se convertirá en un estudioso de la aeronáutica, de prestigio internacional que acude a cuantos congresos se celebren. En los años veinte, hay un interés mundial por desarrollar la aeronáutica. En 1905, se había creado la Federación Aeronáutica Internacional, y desde entonces se venían celebrando congresos internacionales sobre navegación aérea. En 1918, se constituye la CINA (Convenio Internacional de Navegación Aérea), pero el monopolio de los países vencedores de la guerra sobre el tráfico aéreo, provoca la creación de la CIANA (Convenio Ibero-Americano de Navegación Aérea). Esta división se mantendrá hasta 1929. La CIANA celebra su primer congreso en Madrid en 1926. En él, se consigue homogeneizar la terminología aeronáutica, unificar los términos utilizados en las notaciones matemáticas necesarias en la aeronáutica y aprobar los estatutos de la Comisión, sentando así las bases para el estudio de un derecho internacional aéreo. Herrera participa como representante español en los congresos internacionales sobre Aeronáutica, en la Conferencia de Desarme de Ginebra, en las reuniones de la CINA y CIANA, congresos sobre medicina aérea, etc. La aeronáutica no es ajena al desarrollo de la ciencia y la técnica española en estos años. Se diseñan y construyen aparatos y aeropuertos, se crean las primeras líneas aéreas, crecen las competencias administrativas relacionadas con la aviación, nacen las primeras empresas españolas del sector, se baten récordes,... Herrera participa de esta vorágine. Escribe innumerables artículos de carácter científico y divulgativo en la prensa y revistas especializadas de España y América: Madrid Científico, El Sol, Aérea, Memorial de Ingenieros,... Se interesa por toda novedad aérea, hidroaviones, dirigibles, autogiros,... Crea con Eckener, en 1928, una compañía hispano-alemana para atravesar el Atlántico con dirigibles. Se trata de un proyecto para unir por aire España y América, pero la falta de apoyo de la administración española frustrará el proyecto. También colabora con La Cierva en sus experimentos con el autogiro, y continuará toda su vida estudiando este aparato.
4- Méritos de Emilio Herrera Linares. En 1927, participa como vocal y jefe provisional del recién constituido Consejo Superior de Aeronáutica. En noviembre de 1928 es nombrado Director del Laboratorio Aerodinámico de Cuatro Vientos y estará vinculado a él hasta 1936. En 1918, la Dirección Aeronáutica Militar le había encargado diseñar este laboratorio. Su diseño del túnel del laboratorio, creando un modelo cerrado, era conocido y admirado en los medios científicos nacionales y extranjeros, y fue muy útil para investigar, experimentar y desarrollar la aviación española.
En 1929, es nombrado Director de la Escuela Superior de Aerotecnia. El Real Decreto del 25 de agosto de 1913 había creado la función del ingeniero aerotécnico, encargado de inspeccionar, proyectar y dirigir la construcción de aeronaves y diseñar y construir los servicios auxiliares, pero los primeros ingenieros eran becados para cursar estudios especializados en el extranjero. El desarrollo de la primera industria aeronáutica española hacía necesario diseñar un programa de estudios específico. Por R.O. 23 de febrero de 1929 se crea la Escuela. Hubo polémica sobre la viabilidad del proyecto, pero contó con el apoyo de Herrera que, conociendo la situación de los estudios de aeronáutica en otros países, era consciente de que se necesitarían técnicos con formación específica en Aerodinámica. Herrera vio en la Escuela las posibilidades de desarrollo de la Aeronáutica, lo que estaba unido a la mejora de las comunicaciones y, por tanto, al progreso del país. Desde el principio, y continuando con la tradición interdisciplinaria de las escuelas de ingeniería españolas, se dio un alto nivel de estudios, con profesores de la talla de Esteban Terradas o Julio Palacios. En relación con su preocupación docente escribe Aerotecnia, el primer manual sobre el tema, del que se publicaron dos ediciones, en 1928 y 1936. El advenimiento de la Segunda República y el programa de reformas militares que emprendió provocaron una división de opiniones en el seno de la Aviación militar. Algunos apoyan al nuevo gobierno que suprime las reformas del general Berenguer con motivo de la sublevación republicana del aeródromo de Cuatro Vientos en diciembre de 1930. Otros abandonan el ejército por desacuerdos con el nuevo régimen. Muchos conspiran. Herrera, ajeno a todo, se concentra en sus actividades científicas. Permanece fiel a sus relaciones personales, muchas tradicionalistas como Ramiro de Maeztu, Kindelán, Juan de la Cierva o Julio Palacios, pero su talante liberal, defensor de un ejército supeditado a un poder civil legítimamente establecido, le hará permanecer fiel a la República pese a sus convicciones monárquico-conservadoras. Por su experiencia como representante español en los foros internacionales, se convierte en un experto en Derecho Aeronáutico y, en 1931, la Sociedad de Naciones reconoce su valía nombrándole Experto Internacional de Aviación. En una Europa amenazada de nuevo por el desarrollo de la carrera armamentística se teoriza sobre el papel de la aviación como arma en los futuros conflictos. Este es uno de los asuntos que se tratan en 1932 en la Conferencia de Desarme promovida por la Sociedad de Naciones. Herrera participa junto a Azaña y otros republicanos como Américo Castro, Salvador de Madariaga y López Oliván. Pese a ser militar, considera que la aviación no sólo es un arma, sino un factor de progreso científico y de desarrollo de los pueblos y defiende, como parte de la delegación española, un control internacional de la aviación para evitar su uso con fines bélicos. En reconocimiento de su labor y sus conocimientos profesionales el gobierno republicano le concede el título de ingeniero aeronáutico por méritos, igual que se lo otorgó a Torres Quevedo y de La Cierva. En 1932 ingresa en la Academia de Ciencias. Torres Quevedo recibe al nuevo académico que ocupará el sillón del general Aranaz. En abril del año siguiente lee su discurso de ingreso "Ciencia y Aeronáutica". En 1933 comienza a preparar un programa de investigaciones en los altos niveles de la atmósfera. Proyecta una ascensión que despierta el interés internacional y diseña el que podríamos considerar el primer traje espacial. La guerra frustrará el proyecto.
En julio de 1936 Herrera se encontraba en Santander en un curso de la Universidad Menéndez Pelayo. Su sentido del honor, calderoniano, le hace permanecer fiel a la República. Durante la guerra es Jefe de Servicios Técnicos y de Instrucción de las Fuerzas Aéreas de la República (FARE), se encarga de formar personal, controlar material y crear servicios de reparación y fabricación de aviones. En 1937 es enviado a la reunión de la CINA de París, en el 1938 a La Haya. Asciende a general. Su actividad científica continúa, fabrica varios inventos que patentará en su exilio en Francia: dispositivos para la navegación aérea y propulsores a reacción. El 4 de septiembre de 1938 una desgracia familiar trastoca la vida de la familia Herrera: el fallecimiento de su hijo menor, Emilio Herrera Aguilera, también aviador, en acto de servicio.
En noviembre acompaña a Indalecio Prieto en nombre del gobierno republicano a los actos de la toma de posesión del nuevo presidente de Chile: Pedro Aguirre Cerdá. No volverá a España. Cuando regresa a Europa en 1939 la frontera franco-española está cerrada. Se instala en París provisionalmente, vive el estallido de la Guerra Mundial y la ocupación alemana, y espera la caída de Franco. Lo que parecía provisional se alarga y será definitivo, aunque Herrera, como otros exiliados, no pierda nunca la esperanza de regresar a una España libre.
Se inicia así lo que se ha denominado la España peregrina, el exilio de los vencidos durante la guerra, entre los que se encuentra las personalidades más relevantes de la ciencia y el pensamiento español del primer tercio del siglo: Martínez Risco, Buñuel, Cernuda, Sánchez Albornoz, José Puche, Azaña, Enrique Moles,... Una larga lista de impulsores de la modernización del país, del desarrollo científico. A las tragedias personales de los "trasterrados" hay que añadir el panorama desolador en que quedará sumido el país durante muchos años. Sin bienes para subsistir y sin aceptar ayudas, Herrera, valiéndose de su prestigio internacional, consigue trabajo, durante algún tiempo, en la ONERA (Office National d´Etudes et de Recherches Aeronautiques). Escribe en revistas especializadas francesas (L´Aluminium Français, Le gènie civil, L´Aerophile, Ingenieurs et techniciens) y americanas. Trabaja para la UNESCO hasta que el ingreso de España en la ONU (1955) le impele a pedir su dimisión. Es un pionero en denunciar el peligro de las armas nucleares. Ofrece sus estudios sobre propulsión y lanzamiento de proyectiles para vuelos estratosféricos al gobierno francés. Acuciado por las necesidades económicas y por su infatigable curiosidad científica prosigue sus investigaciones hasta el fin de sus días. En reconocimiento a su labor, la Academia de Ciencias francesa le concede varios premios. Su carácter intelectual y abierto le llevó a implicarse en otras actividades. En 1944 funda junto con Picasso, Victoria Kent y otras personalidades la Unión de Intelectuales Españoles. Entre 1946-47 funda y escribe en la revista Independencia, "revista de la cultura española" donde también participan los Semprún (José María y Jorge), su hijo Petere, Pablo Azcárate y otros. También colabora con L´Espagne junto con Francisco Giner de los Ríos, Alberti, etc. En 1957 funda y preside en París el Ateneo Iberoamericano, un centro abierto, que define como heredero de la tradición liberal y democrática de esta cultura. Aunque Herrera no muestra tener vocación política (el se define como un librepensador), las circunstancias de su azarosa vida, y su generosidad, le llevan a comprometerse en este ámbito. En 1944 participa en la creación de la Agrupación de Militares Republicanos Españoles, después Agrupación de Militares Republicanos, cuyo objetivo es censar a los militares exiliados. Sin embargo, los enfrentamientos en el seno de la organización, le llevan a abandonarla. En 1945 gestiona el dinero recibido por la Federación de Inmigrados Españoles en Francia para ayudar a los exilados más necesitados: huérfanos, mutilados. A finales de los cuarenta Herrera sirve de nexo entre la oposición monárquica de Gil Robles y el círculo de don Juan de Borbón y los republicanos. Su demostrada integridad es respetada por todos. Lo mismo ocurre cuando se plantea enviar a Washington un representante moderado de la oposición antifranquista para, junto con la American for Democratic Action, presionar al gobierno norteamericano que comienza a frenar sus críticas a Franco. Herrera siempre se definirá como no perteneciente a ningún partido, y aunque su ideología sea liberal-conservadora, su espíritu conciliador le lleva a defender la unidad de todos los antifranquistas y a relacionarse con personalidades de todo el espectro político.
7- Cargo de Presidente de la República en el Exilio. En 1951 acepta encargarse del Ministerio de Asuntos Militares del Gobierno de la República en el Exilio, cargo que ostentará en los dos gobiernos de Gordón Ordás. EL 9 de mayo de 1960 Herrera asume, a instancias de Martínez Barrio, la Presidencia del VI Gobierno en el Exilio. Es un momento difícil: la sede del gobierno debe trasladarse, la precariedad económica es absoluta, las relaciones con Francia se ven dificultadas por la cuestión argelina. Herrera tiene 80 años, pero pese a su espléndida vitalidad, confiesa a sus íntimos estar abrumado por los problemas. Entre sus actuaciones más significativas está su declaración ministerial del 1 de julio de 1960, donde reclama elecciones libres convocadas por un gobierno provisional en España y hace tres llamamientos: a las naciones democráticas, al ejército y a la iglesia; las campañas informativas en defensa del gobierno del exilio y de los presos políticos españoles, el Acuerdo Luso-Español con el general Humberto Da Silva Delgado para restituir la democracia en la península, la creación de la Orden de la Lealtad de la República Española,... Aunque en España se manifiestan algunos síntomas de la vulnerabilidad del régimen como huelgas o la participación de algunas personalidades en el Congreso de Munich, el fin de Franco no parece inminente y el gobierno republicano en el exilio es cada día un poco más olvidado.
El 1 de enero de 1962 muere Martínez Barrio. Se produce una crisis institucional que es finalmente resuelta con el nombramiento de Jiménez de Asúa. Herrera presenta su dimisión el 28 de febrero. Sánchez Albornoz le sucede en el cargo y él continúa como ministro sin cartera. Hasta el final de sus días continuará haciendo llamamientos para defender la legitimidad del gobierno republicano, apelando al honor de los militares españoles que todavía apoyan a Franco, criticando, pese a su profunda religiosidad, la culpabilidad de las altas jerarquías de Iglesia en la guerra y la posguerra española y reclamando al Concilio Vaticano II una justificación, y luchando por impedir que España, tras la firma de los acuerdos Franco-Eisenhower, se convierta en una víctima más de la guerra fría amenazada por el peligro nuclear. Emilio Herrera muere en Ginebra el 13 de septiembre de 1967. Muere un pionero de la época heroica de la aviación, un precursor de la conquista del espacio, un hombre de honor, un militar civil y civilizado, un hombre de paz.
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